jueves, abril 05, 2007

Mi muerte cualquiera


Hay momentos
en que ni la muerte
con sus pantalones negros
puede hacerme nada.
-Sucede que a veces
no puedo entenderme con los dias,
no entiendo las ausencias
como lustrosas veredas,
ni al silencio agujereando
los libros quietos.
En esos instantes amarillos
es que el mundo me parece
una absurda avenida de cristales rotos.
Como si el ultimo otoño
con su aliento a viejo
se pegara en las pupilas.
Entonces salgo a la calle
a buscar un mensaje en las estrellas.
Mi sombra reclinada en la vereda,
desgarrandose,
con un gesto de final caprichoso.
El rostro iluminado por un letrero que dice:
"Sonrie. Dios te ama"
y el dia prosigue
con sus rituales de panico
mientraslos pasos se alejan
discutiendo derechos.
Mi muerte cualquiera
se perderá finalmente
en las cuartillas vetustas del olvido.
"Será otra vez, señora",
y al cerrar los ojos
compruebo una vez mas
que al soledad tiene tacticas dilatorias.
Ando siempre
con la ternura guardada
debajo de mis parpados,
con la soledad doblada
en mis rodillas
y este sentimiento de alegría.
Todavia espero la mano
que corte en dos
la redondez de mis penas
y traspase mi cansancio
con acento preocupado.
Ya no entiendo mi exilio.
Algo me faltó.
algo no supe dar.
Tal vez, nada mas
llevaba mi grito sobre la frente.
A quién endilgo ahora las culpas,
que haré con mi amor
y con los miedos.
Me encuentro enredada
en mi propia soledad.

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